-Hacer una investigación sobre trata sexual se parece mucho a hacer una investigación policial, o mejor dicho a judicial, porque la policía siempre esta arreglada, entonces es muy difícil saber qué es lo que uno investiga para contar y que es lo que uno investiga para desenmarañar. Lo que si tiene de interesante el tema, y que fue por eso que a mí me fascino, es la multiplicidad de aéreas que aborda. Es decir, no es un caso policial, estamos hablando de corrupción, estamos hablando de política, de economía, de problemas sociales, de falta de educación, falta de escolarización, hablamos de muchas cosas y eso te permite acercarte y hablar con las personas.
Poder hablar con las mujeres que han sido víctimas, meterte ya en lo que podría ser la cuestión psicológica, porque justamente lo más interesante que tiene el periodismo es el contacto cara a cara con las personas, que tiene un poco de periodismo y mucho de psicología.
¿Cuáles son las posturas que existen frente a la prostitución? Y ¿Cuál es tu postura?
-Hay tres posiciones frente a la prostitución. Una es la prohibicionista, que considera que hay que prohibirla, por una cuestión de moral fundamentalmente, entonces los principales objetivos de la persecución son las mujeres en situación de prostitución. La otra es la reglamentarista, que considera que debe reglamentarse, que es un trabajo como cualquier otro, que hay que regular y darle a las mujeres los beneficios sociales que puede tener la agremiación. Y la otra es la abolicionista, que considera que la prostitución no es un trabajo y considera también que no es que se deba prohibir, ni perseguir a la mujer en situación de prostitución, pero si ofrecerle otras alternativas. Las considera como víctimas de situaciones socio económicos y culturales pendientes en buena medida una cultura patriarcal que utiliza a la mujer como objeto y además considera que no es una libre elección. Prostitución, explotación sexual y trata son tres caras de un mismo problema.
Yo soy abolicionista ciento por ciento. Considero que la prostitución es una violación a los derechos humanos y de las mujeres. Cuando las mujeres dicen mi cuerpo es mío, hago lo quiero, ¡ojalá! Cuando el tipo te pagó, hace lo que quiere, no podés imponer reglas y el sexo de la prostitución es violento. Y si tenés que recurrir a un botón antipanico, entonces no podés decir que es un trabajo que te resulta placentero, o bien elegido para estar cómoda.
En el libro La red, aparecen en reiteradas ocasiones testimonios de mujeres víctimas de trata ¿Cómo te preparaste para entrevistarlas? ¿Sus historias te afectaron en lo emocional?
-Por ahí empezás a charlar por cualquier lado, y después ves para dónde seguís el tema. Hay algunas que son más sueltas que otras. Las conversaciones con personas que sufren, esto vale para cualquier cosa en el periodismo, dejas que empiece por donde empiece la charla. A veces es un chiste, un comentario, y después ves cómo recargás.
Hay que acompañarlos en distintas situaciones que pueden ser dolorosas. Es una tarea de ablande en general. Muy difícil si lo tomas como para hacer el periodismo del día.









